FOTINGO TOURS

Galería de imágenes
 


Un disparate en movimiento, que nos llevará a la más cómica visión de un desen-frenado viaje en guagua.

¿Quién no recuerda aquellos entrañables fotingos de los que hablaban nuestros abuelos? Es por ello, al calor de los viejos recuerdos, que nace Fotingo Tours, una empresa de reciente creación en Canarias que tiene por objeto acercarnos a las excelencias de todos y cada uno de los rincones de nuestra geografía, aprovechando el tirón del Turismo Rural ahora que está tan en boga.

El espectáculo comienza con la llegada de la guagua a la primera parada, que no será la única, ya que a lo largo del recorrido, este disparatado bus tendrá que detenerse en otras ocasiones y de forma inesperada.

La llegada del bus no puede ser más disparatada. Un chofer y un mecánico invitan a subir al público ante la ausencia de la guía.

Entre música y diversión irrumpe un policía local multiusos con ciertos aires de grandeza que, en el fondo, no tiene autoridad ninguna. Va a exigir constantemente los papeles de la guagua y todos los permisos reglamentarios, ya que de lo contrario, la excursión a lo largo del pueblo no va a salir de ninguna de las maneras.

Y es justamente aquí, en medio de la discusión entre un mecánico que se mueve en tintes de rastafari y murguero de barrio y un chofer con unas cuantas copas de más, cuando aparece Caridad Mendoza, una guía con amplia experiencia en el mundo del turismo.

Rápidamente, la discusión sube de tono. Cari, como todos le llaman, es una mujer que no se deja amedrentar por cualquier uniforme. Aquí comienza a dibujarse la personalidad de esta mujer que, entre barbitúricos y pastillas tranquilizantes de todo tipo, es capaz de echar al señor agente de la guagua para alivio de todos los pasajeros.

Arranca el viaje y, entre explicación y explicación, un extraño señor interrumpe de cuando en cuando tratando de hacer partícipes a todos los que allí viajan, de sus problemas y obsesiones.

El ambiente no puede ser más tenso, pues ahora la discusión y los desencuentros se trasladan a todos los personajes que viajan en el FOTINGO.

Más tarde, entre la guía, el mecánico y el chofer, deciden expulsar a este lamentable individuo del vehículo en la primera parada. Pero a perro flaco todo son pulgas y, es justamente en la parada donde expulsan a este extraño hombre, donde se cuela, en medio de toda la algarabía, una viuda que exige a todos los pasajeros que se apiaden de ella y la ayuden a llevar a su difunto marido, que yace en un ataúd en la parada, al cementerio.

Antes de llegar a la siguiente parada, una serie de circunstancias impropias de cualquier velatorio, van a tener lugar.

La confusión es máxima y ante tal conglomerado de acciones y situaciones de diversa índole (el extraño hombre que vuelve a entrar, la viuda cantando y llorando, el ataúd que vuela sobre las cabezas de los pasajeros, el chofer cada vez más borracho, el mecánico tratando de arreglar averías que se van sucediendo sin parar, una guía cada vez más histérica, etc.….), el conductor de la guagua decide arrancar por su cuenta y riesgo.

La situación llega a su punto álgido cuando el extraño hombre descubre que la viuda es su mujer. Es justamente ahí cuando la comedia toma un giro inesperado y el resto de los personajes quedan fuera de juego sin entender lo que realmente pasa. Entonces entre discusiones y gritos del matrimonio, la atención se clava en el extraño ataúd y sobre quien lo “habitaâ€