| Santiago
de Cuba, 8 de mayo de 1894, 15 de abril de 1971. Compositor
guitarrista y director del famoso trío Matamoros.
Desde
niño tocaba la armónica y la guitarra; con Tino
Martinelli formó un dúo, su primera experiencia
artística; en 1924 viaja a la Habana con el trío
Oriental, el cual integró junto a Rafael Cueto (1900)
y Miguel Bisbé, actuando en los teatros Campoamor y Actualidades.
De
regreso a Santiago de Cuba, Matamoros incorpora el 8 de mayo
de 1925 en el Trío Oriental a Siro Rodríguez (1899)
como segunda voz, génesis de lo que después sería
el famoso TRÍO MATAMOROS.
Como
guitarrista y voz prima, Miguel Matamoros tenía gran
seguridad en el punteo, buen gusto y singular sentido del ritmo
y el fraseo. Grabó para la casa discográfica RCA
Víctor, y sus sones más populares fueron Mamá,
Son de la loma (“son de la loma y cantan el llano”
donde “la loma” aludí a Santiago de Cuba
y “el llano”, a la Habana); El que siembre su maíz,
y el bolero-son Lágrimas negras.
En
1912 hizo su presentación pública en el teatro
Heredia de Santiago de Cuba. Se unió, en 1925, a Siro
Rodríguez y Rafael Cueto, dando origen al renombrado
Trío Matamoros. Se dirigió, al frente de su trío,
dos años mas tarde a New York, donde obtuvo éxito
grabando discos.
El
modo de hacer guitarristico del Trío Matamoros se caracteriza
por un rayado sumamente expresivo y el tumbao que realizaba
Cueto en el acompañamiento, consiguiendo de este modo
una polirritmia. A esto habría que agregar los pasacalles
que creaba Miguel de un estilo particularisimo y de un exuberante
sabor criollo.
Con
sus compañeros recorrió toda América y
muchos países de Europa. Autor de Boleros y sones: Lagrimas
negras, Juramento, Reclamo místico, Mariposita de primavera,
Mientes, Triste muy triste, Olvido, Mama son de la loma, El
que siembra su maíz,. Que te están mirando, Alegre
conga...
También
compuso canciones y boleros (Reclamo místico, Juramento,
Mariposita de Primavera, Mientes, Triste, muy triste, Ovidio
), Congas y guarachas. Compositor de ideas frescas, ritmo elocuente
y buen gusto profundamente cubanos, hizo que su música
fuera una de las más genuinamente populares, síntesis
de cubanía.
Anécdota
“El
paralítico yo lo compuse allá en La Habana en
1930. Lo hice porque en ese tiempo no se hablaba en Cuba de
otra cosa que de un médico español llamado Fernando
Azuero, que curaba la parálisis. El procedimiento que
él usaba era inyectar un nervio que tenemos aquí
en la nariz, que se llama trigémino, extirpándolo;
y decían que con ese tratamiento se curaba la persona
que estaba paralítica.
Pero
resulta que yo conocía a un billetero de la plaza del
Vapor, llamado Raúl Núñez, que era paralítico
y que se trató con el Doctor Azuero, y nada, a los tres
meses seguía inválido igual. Luego me enteré
de tres casos mas: dos hombres y una mujer que se habían
tratado con Azuero y no se habían curado. Pensé
entonces que eso de la cura era un truco, y compuse el son:
El Paralítico”
EL PARALÍTICO
VEINTE
AÑOS EN MI TÉRMINO
ME ENCONTRABA PARALÍTICO
Y ME DIJO UN HOMBRE MÍSTICO
QUE ME EXTIRPARA EL TRIGÉMINO.
Luego en el estribillo digo:
SUELTA LA MULETA Y EL BASTÓN
Y PODRÁS BAILAR EL SON.
Anécdota
En
el año 1930 Matamoros viajó a Santo Domingo. Allí
se hospedaba en la casa de Huéspedes de Luz Sardaña.
Un día en que oyó los quejidos de una mujer desde
unos de los cuartos de la casa preguntó a Luz por qué
lloraba aquella mujer de forma desconsolada.
Ella
le respondió que su compañero la había
abandonado por otra. Allí mismo Miguel inspiró
este bolero-son.
LAGRIMAS NEGRAS
AUNQUE TU,
ME HAS ECHADO EN EL ABANDONO
AUNQUE YA,
HAN MUERTO TODAS MIS ILUSIONES
EN VEZ DE MALDECIRTE CON JUSTO ENCONO
EN MIS SUEÑOS TE COLMO
EN MIS SUEÑOS TE COLMO DE BENDICIONES
SUFRO LA INMENSA PENA DE TU EXTRAVÍO
SIENTO EL DOLOR PROFUNDO DE TU PARTIDA
Y LLORO
SIN QUE SEPAS QUE EL LLANTO MÍO
TIENE LAGRIMAS NEGRAS
TIENE LAGRIMAS NEGRAS COMO MI VIDA
Lágrimas Negras es la
obra que marca el afianzamiento de esa tercera variante de la
trova cubana, la cual se caracteriza por expresar el constante
elemento temático procedente del tango bonaerense, que
posteriormente a la Primera Guerra Mundial se extendió
con amplitud por Europa y nuestra América en cierta competencia
con el Jazz y sus sucedáneos y la música cubana.
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