| El chachachá es un
ritmo y un sonido que con más de cuarenta años
de vida se mantiene más que saludable, lleno de vida
y energía. Con un vigor que sólo puede dar el
ritmo cálido y apasionado del trópico.
El chachachá como todo
género realmente popular no nació de la nada.
Se originó como un proceso de evolución y de experimentación
de Enrique Jorrín con el danzón. Durante sus años
mozos, lo único que Jorrín componía eran
danzones, que al principio respetaban todos los cánones
musicales propios del género pero que después,
poco a poco, se iban permitiendo pequeños cambios que
los acercaban cada vez más al chachachá. Una de
las más importantes fue la conformación de un
trío de cantantes que entonaban al unísono el
tema de la composición y que le darían ese tono
tan característico al nuevo género.
El nombre con el que originalmente
Enrique Jorrín llamó a sus experimentos fue neodanzón.
No era evidentemente un nombre muy atractivo, pero nos habla
de lo que el compositor pensaba de su nueva creación.
Lo que Enrique Jorrín componía, según él,
no eran sino danzones que su creatividad modificaba. El nombre
que todos conocemos nació con ayuda de los bailadores,
cuando al inventarse el baile que se acoplaba con el ritmo,
se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar
al rozar el suelo, precisamente en tres tiempos seguidos, cha
- cha - chá, y de ahí, de ese sonido, nació,
por onomatopeya, el nombre que despierta en todo el mundo las
ganas de mover los pies, el chachachá.
La instrumentación del
chachachá originalmente fue retomada del danzón
que en Cuba se toca con una agrupación musical llamada
Charanga Francesa, herencia musical de las emigraciones debidas
a la guerra de independencia de Haití. El chachachá
comenzó a crear sus propias imágenes y mitos gracias
al trabajo de múltiples compositores principalmente cubanos
y mexicanos que contribuyeron a ello.
La instrumentación básica
consiste, además de las sección rítmica
compuesta habitualmente por la percusión, el piano y
el bajo, en una sección de cuerdas que traza un colchón
armónico y rítmico sobre el que una flauta teje
melodías sabrosamente confeccionadas. El auge del chachachá
sacó del olvido este tipo de agrupación que ya
estaba perdiendo adeptos en la isla dándole un nuevo
aire, que dura hasta nuestros días.
El chachachá comenzó
a crear sus propias imágenes y mitos gracias al trabajo
de múltiples compositores principalmente cubanos y mexicanos
que contribuyeron a ello.
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