| Explosión
de euforia jalonada por el rítmico golpear de las suelas
sobre el tablado. Combinación de ritmos entre los pies
y las diferentes partes del cuerpo, ricas comparsas de los carnavales
Guantanameros, se utilizan máscaras de diablos, caperas,
pendonas, se arrolla en su danza por todas las calles, demostrando
los ritmos de los carnavales.
La
chancleta, es un baile de habilidades que establece células
rítmicas, poli rítmicas, con este implemento en
los pies, pues deben moverse en perfecta sincronía y
producir un ritmo unitario sobre el suelo con sus cutaras o
chancletas de madera.
Hay
una variedad sorprendente de danzas afrocaribeñas en
las que la polirritmia de ciertos tambores produce un contrapunteo
o diálogo con el bailarín más hábil.
Es
una competencia de destreza y habilidad entre un tambor y un
figurante apreciado por su virtuosismo en el baile. Los ejecutantes
mueven con arte y agilidad su cuerpo, pero especialmente sus
piernas y pies, donde se concentra la mayor atención.
Esas puestas en escena representan verdaderas confrontaciones
competitivas entre el bailarín y el tambor que hace función
de quinto. Así ocurre en los bailes de las comparsas
tajonas, cuando el bailarín principal se enfrenta al
tambor denominado repique.
En
la rumba ocurre algo semejante con el tambor agudo llamado quinto.
En las tumbas francesas de Santiago de Cuba y Guantánamo
la competencia se produce al ejecutarse el frente con el tambor
conocido como premier o primero. En los bailes abakuá
o ñáñigos, tan comunes en los barrios populares
de La Habana y Matanzas, esto ocurre con el tambor bonkó
enchemiya, de origen carabalí.
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