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La
creación de este ritmo se le adjudica al músico
y compositor matancero Miguel Faílde Pérez quien
solía interpretar bailes de cuadros como cuadrillas,
contradanzas o minués cuyas partes eran notablemente
"ampliadas" o "alargadas", con figuras complicadas.
A esta nueva forma o versión ampliada de Danza pronto
se le llamó Danzón.
Se
registra que el 1º de enero de 1879. En la Sociedad Liceo
de Matanzas se estrenó el primer Danzón cuyo título
era ‘Las alturas de Simpson’, siendo Simpson una
conocida barriada matancera de aquel entonces. (Esta fecha ha
sido cuestionada por muchos investigadores pues mucho antes
ya se escuchaban piezas como: "La ingratitud" o "El
delirio", aunque realmente, poca diferencia podría
notarse en aquel momento con respecto a la contradanza).
El
Danzón se bailaba en parejas, hasta número de
veinte, provistas de arcos y flores, quienes ejecutaban piezas
de cuadro, figuras y pasos con movimientos ajustados al compás
de la Habanera, en compás 2/4. En épocas posteriores
se usaron abanicos con mucha más frecuencia por las damas.
El Danzón llegó a ser más variado que la
Danza; instrumentos específicos protagonizarían
cada parte particular en la concepción melódica
constituyendo un elemento distintivo de este género lo
que se conocería como: parte del violín, parte
de la flauta, parte del clarinete según la función
e intervención de cada uno.
La
base sonora del ritmo está en la utilización del
piano. Presentes el contrabajo de tres cuerdas, flauta antigua
de cinco llaves, violines primero y segundo, dos timbales, güiro,
trombón, claves, con el clarinete o flauta como instrumento
relevante. Los instrumentos mencionados constituían la
típica orquesta de Danzón. (Sustituida por una
Charanga Francesa cuando las condiciones del local requerían
de sonoridades moderadas). Una de las figuras cimeras de este
género fue Antonio María Romeu, cuyos danzones
"El barbero de Sevilla", "La sabrosura",
"Tres Lindas Cubanas", por sólo mencionar algunos,
fueron de gran éxito entre 1905 y 1940.
El
son produjo gran impacto en el Danzón, adoptando, éste
último, montunos que ofrecían mayor libertad y
posibilidad de variaciones que regenerarían el género
a tal punto, que se convertiría en el baile principal
de toda la nación en las primeras dos décadas
del siglo XX, despejando a la Danza de su lugar cimero. El Danzón
"El Bombín de Barreto" de José Urfé,
marca el inicio de esta etapa.
Se
reconocen varios momentos cambiantes de este género.
En la década del ‘30, el danzón cantado
retornaría al Danzón instrumental, asimilando
otras combinaciones rítmicas, en forma sincopada, obteniéndose
el llamado Danzón de nuevo ritmo que conduciría
al Mambo.
Otra
etapa en el desarrollo de la forma original del Danzón
ubicada entre 1940-1952 estaría permeada por la utilización
de secciones instrumentales como violines, flauta o piano, que
conllevaría al surgimiento del Cha-cha-chá.
Este
ritmo llegó a agotar todas sus posibilidades dando paso
al Danzonete. Su posición como baile nacional fue mantenida
por varios años, cediendo, por los años ‘20,
terreno al Son oriental como baile más popular.
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