Su nombre proviene de la corrupción de la palabra francesa “folíe”, que significa locura en este idioma. Se interpretaban en toda Europa ya desde el siglo XVI , convirtiéndose luego en un género culto de la música del barroco. 

 De remoto origen portugués, fue modificada en Andalucía en el siglo XVI, coincidiendo con una adaptación cortesana de danzas populares. Así dejó de ser la danza bufonesca portuguesa para refinarse.

 Es el canto regional por excelencia, más antiguo que Isas y Malagueñas.

 Esta danza cortesana debió extenderse entre el pueblo canario bastante después del año 1700, y como género musical descendido de cultas esferas, conserva un sello pomposo que viene dado principalmente por las evoluciones armónicas de su «basso ostinato», que el pueblo ha sabido conservar con gran fidelidad. Estas características de la música prebarroca europea dieron lugar después a un género que en el siglo XVIII se hizo muy popular entre los instrumentistas y los compositores clásicos de la época, como Gaspar Sanz...  A partir de ahí se popularizaron, siendo canarias en la actualidad el único lugar del mundo donde se conservan las folias en su concepción más antigua y clásica, aunque como un género eminentemente popular, que expresa el sentir y la sensibilidad de los isleños.

Se bailan las folias muy delicadamente, con maneras cortesanas, y conservan, como elemento más característico de la danza, la antigua tradición del cambio de pareja por parte de la mujer, la cual retorna a la postre a bailar con su primer acompañante.


ENTRE LAS CUMBRES BRAVIAS
Y POR LOS BLANCOS ROMPIENTES
AÚN SUENAN ECOS DOLIENTES
DE MI LLANTO MADRE MÍA,
CUANDO TE LLEVÓ LA MUERTE

¿POR QUÉ HAN PUESTO TANTAS ROSAS
ALREDEDOR DE TU LECHO?
¡DIME PORQUÉ HAN HECHO ESO!
Y DESPIERTA MADRE HERMOSA
QUE YO QUIERO DARTE UN BESO