| Para
explicar el fenómeno del Jazz latino debemos hacer una
comparación con el desarrollo de la Música Afro
antillana, ya que esta música y el jazz tienen raíces
musicales muy parecidas. Ambas son el resultado del encuentro
de los habitantes de África, traídos a América
para trabajar como esclavos, con la música occidental
europea; ambas nacieron entonces de la fusión de elementos
musicales africanos y europeos aunque de maneras diferentes.
En
el jazz por ejemplo la percusión se ha visto limitada
al uso de la batería y su ligazón con la percusión
africana es más bien lejana, mientras que en las Antillas
el gusto africano por la polirritmia sigue vigente, y se siguen
creando estructuras percusivas de alta complejidad.
En
contraparte los solistas de jazz han alcanzado niveles de gran
desarrollo en cuanto a las estructuras melódicas y armónicas
de sus improvisaciones.
Tomando
en cuenta tanto los elementos comunes como las diferencias,
era de esperarse que cuando músicos de los dos géneros
entraran en contacto se sintieran mutuamente interesados. Durante
décadas músicos de jazz que visitaban las islas
o músicos antillanos que emigraban a ciudades como Nueva
York y Chicago se sentían atraídos por lo que
oían ejecutar a sus contrapartes.
Las
construcciones melódicas y armónicas de las grandes
orquestas de jazz debieron fascinar a los músicos cubanos,
tanto como los vivaces poli ritmos del Caribe a los jazzistas
norteamericanos. Sin embargo no fue sino hasta la década
de los cuarenta que se dieron los primeros intentos serios de
fusionar las dos corrientes musicales.
El
29 de septiembre de 1947 se presentó en el Carnegie Hall
de Nueva York la Afrocuban Drums Suite, que reunía el
trabajo de dos grandes músicos negros, uno cubano y el
otro norteamericano: Mario Bauzá y Dizzy Gillespie. Entre
los dos lograron fusionar por primera vez de una manera exitosa
la sección rítmica afrocubana con una orquesta
de jazz.
Posteriormente
por recomendación de Mario Bauzá, Dizzy Gillespie
contrató a un gran percusionista cubano que respondía
al nombre de Chano Pozo y con el cual la orquesta de Gillespie
continuó experimentando, logrando crear varios clásicos
del jazz latino como "Tin tin deo" y "Manteca".
Después
del trabajo innovador de Mario Bauzá, Dizzy Gillespie
y Chano Pozo, el jazz latino ha continuado una ascendente carrera
en la que ha habido muchas variantes con diferentes niveles
de éxito, hasta llegar a nuestros días, en que,
por lo general cuando se habla de jazz latino, se piensa en
una sección armónica, compuesta de piano, bajo,
y en ocasiones guitarra, en otra sección de percusión
que integran las congas, los bongós, los timbales, y
la batería, que comparten la producción musical
con una sección de instrumentos de aliento, conformada
básicamente por solistas de jazz.
De
esta manera se logra crear una música que tiene lo mejor
de los dos mundos: la complejidad rítmica de la música
afro antillana y la intensidad de la improvisación jazzística.
En
la actualidad grupos como el de Tito Puente, el cubano Mongo
Santamaría y Poncho Sánchez continúan fusionando
la Música Afro antillana con el jazz, para ofrecernos
una música llena de vitalidad y fuerza, revivificando
la escena musical de nuestros días.
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