| Género
nacido en el marco urbano donde las voces de los vendedores
ambulantes, proponiendo sus mercancías, han creado un
estilo. Usual en países cuyo clima favorece la venta
en las calles.
En
Cuba surgieron, con sus características definidas, a
partir del Siglo XIX; hoy, debido al propio desarrollo social,
han desaparecido, quedando como elemento de valor folklórico
y etnológico.
Afirma
Miguel Barnet: «innovaciones métricas y combinaciones
estróficas poco frecuentes aparecen contenidas en pregones
cubanos» -y agrega- «Muchas veces nuestros pregoneros
utilizan música campesina o géneros populares
como sones o guarachas, le adaptan letra especial y lo cantan
a manera de pregón».
En
proceso inverso muchos compositores de música popular
o culta han tomado motivos de pregón, creando algunos
pregones universalmente conocidos corno El Manisero de Moisés
Sirnons, Frutas del Caney de Félix B. Caignet, El botellero,
de Gilberto Valdez. Sobre la estructura musical del pregón
dice Barnet: «Los pregones cubanos tienen dos características
principales.
En
primer lugar, el melisma, rasgo propio de los pregones de mangueros;
estilo comparable con el cante jondo o cante flamenco, el uso
del falsete y otros trucos de ejecución, gorjeos o jipios.
En
segundo lugar, la apoyatura que se observa al final de los pregones
de maniseros, tamaleros y otros vendedores; es como un cierre
cortante del pregón en que se rompen las primeras silabas
de una palabra.
|